El paciente que llega a las 7 de la mañana por su hora suele ser el que tiene ánimo para llegar. El que más la necesita no está en la fila. Demanda Selectiva invierte esa lógica: instrumentos clínicos validados como primer filtro, seguimiento entre controles, y toda señal de riesgo derivada a contacto humano — nunca a un algoritmo.
Conseguir una hora requiere ánimo, constancia y capacidad de insistir — lo que la depresión y la ansiedad erosionan primero. El resultado: cobertura baja con demanda alta, controles prolongados para cuadros leves, y cuadros graves que solo consiguen atención cuando un evento los lleva a la urgencia.
Sin un filtro por condición, el cupo premia la persistencia, no la necesidad. La persona con síntomas graves y sin energía para insistir queda sistemáticamente relegada.
Cuadros manejables en talleres grupales ocupan controles individuales por años, sin medición que respalde el alta. Esas horas no llegan a quien las necesita.
No hay medición sistemática de evolución ni acompañamiento entre citas. El deterioro solo se detecta cuando el paciente vuelve — si vuelve.

El paciente responde desde su casa instrumentos validados —cómo ha estado el ánimo, el sueño, el ánimo después del parto—. Un motor de reglas transparente ordena la demanda por severidad medida, no por hora de llegada. El puntaje sugiere; su equipo confirma. Siempre. Sin tocar su sistema de registro.
Tamizaje breve con escalas de uso clínico establecido, en lenguaje cercano y sin culpa. Severidad y prioridad sugeridas con razones legibles; cero caja negra.
El cuadro leve entra a taller grupal o programa guiado con seguimiento; el moderado y grave, a control individual protegido. Con subida de escalón objetiva si no hay mejoría — y alta con medición que devuelve horas.
Fecha del próximo paso, taller disponible y registro de evolución en una pantalla. Quien no usa el celular recibe idéntica priorización por teléfono.
Es la primera pregunta del director cauto — y por eso va adelante, no escondida. Cualquier señal de riesgo suicida sale del puntaje de inmediato y activa contacto humano en el día. El algoritmo detecta y escala; jamás descarta, jamás encola. Un falso positivo es aceptable. Un falso negativo, no.
Y una confirmación clara: una persona del equipo la va a contactar hoy. Cada escalamiento queda auditado — hora, canal, quién lo recibió y en cuánto tiempo hubo contacto humano. El protocolo local se acuerda con su equipo antes de operar.
Los pesos son los del motor de reglas en borrador, auditables y versionados. Marque la señal de riesgo y vea cómo el puntaje se detiene: esa respuesta nunca suma puntos, va directo a una persona.
El gestor recibe la alerta de inmediato y una persona del equipo contacta al paciente el mismo día. El algoritmo detecta y escala; jamás descarta ni encola.
Pesos en borrador · se calibran con el equipo clínico antes del piloto.
La vía se construye sobre las guías y garantías que rigen la atención — incluidos los plazos GES, que pasan por sobre cualquier puntaje. Lo que es norma, lo que es adaptación y lo que es decisión local queda declarado por escrito; la trazabilidad completa, con cada fuente cotejada, está en la ficha técnica de la vía.
| Principio | Cómo lo garantiza el sistema |
|---|---|
| Garantías explícitas primero | Un plazo GES corriendo (depresión grave 30 días · esquizofrenia 20 · alcohol-drogas <20 años 10) ordena la cola por sobre el puntaje, siempre. |
| Instrumentos validados, no escalas inventadas | Solo escalas autoaplicables con validación chilena o uso clínico normado; lo que no tiene validación local en adultos se declara y acompaña, no encabeza. |
| El clínico decide | El puntaje sugiere; la confirmación o corrección clínica queda registrada en cada caso. |
| Riesgo vital fuera del algoritmo | Escalamiento a contacto humano el mismo día, con protocolo y responsable nombrado junto a su equipo. |
| Ningún dato sin dueño | Todo autorreporte tiene umbral de alerta, responsable y acción por defecto. Si nadie lo va a mirar, no se pregunta. |
Cada asignación queda trazada —puntaje, versión de reglas, quién validó— y el piloto produce el estudio de concordancia entre el instrumento y el juicio de su propio equipo: el número que se defiende ante el Servicio de Salud.
Un piloto acotado —un sector, doce semanas, protocolo de riesgo cerrado con su equipo antes de la primera línea de código. Cada regla del motor declara su fuente: la trazabilidad completa está en la ficha técnica.
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